ROCKBERTO, ROCK EN LAS VENAS

1967-2011

Desde su inicio en LOS JONE'S en 1967 y tras su paso por ROYAL GROUP, FRESA Y NATA y los míticos TABLETOM, más de 40 años pisando los escenarios, viviendo ante, bajo, con, desde, para, por, según, sobre, y tras el ROCK.

Vaya nuestro testimonio de admiración y respeto a ROBERTO GONZÁLEZ VÁZQUEZ.

 

OBITUARIO. Roberto González, espíritu anárquico del rock andaluz

Fundó en los ochenta la ecléctica banda malagueña Tabletom, que retrató a Camarón en 'Me estoy quitando'

 

ÁNGEL CARMONA 12/06/2011

"Me estoy quitando, solamente me pongo de vez en cuando"... Esa confesión sobre las adicciones que Camarón de la Isla le hizo a Rockberto se transformó en el estribillo más célebre de Tabletom gracias a la versión que hizo Extremoduro en Agila (1996). También es un resumen de la vida de Rockberto. Nacido Roberto González (1951), sus pies descalzos ya habían trotado sin rumbo fijo en otras bandas cuando conoció a Perico y Pepillo Ramírez, hermanos y músicos de conservatorio que contrabalanceaban el espíritu libre de Rockberto en la Málaga del rock andaluz de mediados de los setenta: "Cuando le conocí, él tenía 24 años y venía de Ámsterdam, de haberse casado con una holandesa. Era muy culto, pero muy anárquico, se inventó un lenguaje para no memorizar las letras... y luego improvisaba en el escenario. En una gira delante de miles de personas en Jaén, para conmemorar la autonomía andaluza, íbamos a tocar Why don?t we do it in the road, de los Beatles, y él cantó encima Andaluces de Jaén. La gente se volvía loca", recuerda Pepillo, alma de Tabletom junto a su hermano Perico y el escritor Juan Miguel González, encargado de la parte lírica en gran parte de las ocasiones.

Juntos arrancaron la banda malagueña cuando Perico y Roberto respondieron a un anuncio de un "llanito" que buscaba músicos para montar un grupo. Independizados como trío, grabaron el disco Mezclalina en 1980, junto a Ricardo Pachón, padrino del rock que se gestaba en la Andalucía eléctrica de Smash, Kiko Veneno y Silvio y los Diplomáticos. "Roberto no venía ni a cobrar las galas. Siempre vivió como le daba la gana: en casas de colegas, o muchas veces en la calle. Los del banco llamaban para ver si le había pasado algo, porque decían que no tocaba el dinero", recuerda Pepillo.

Tras una segunda mitad de los ochenta yerma en cuanto a lo discográfico, Tabletom recibió un nuevo impulso a principios de los noventa, que se asentó cuando Extremoduro versionó su Me estoy quitando y establecieron contacto con los hijos del rock andaluz, como Canijo, de Los Delinqüentes: "Adorábamos todos los discos... lo conocí en un concierto en Madrid que compartíamos con ellos y con Kiko Veneno. Un tipo muy alegre, siempre con sus libros de Kerouac, Poe o Auster. Luego grabamos juntos en un disco nuestro Donde crecen las setas, temática que Roberto dominaba: "De drogas ha tenido de todo", recuerda Pepillo, "pero lo recuerdo más como un tipo muy ingenioso". "En los últimos años los pulmones de Roberto terminaron de oxidarse; no pudo acabar de cantar en el último concierto, así que teníamos pensado montar un último show de despedida y 35º aniversario para el día 4, que no pudo celebrarse". Roberto falleció el día 12 de Junio de 2011, en la madrugada del sábado al domingo tras pasar tres semanas en la UVI del Hospital de Málaga. "Un cura quería hacerle una misa, pero nos hemos negado: hemos sacado la guitarra, Juan Miguel ha recitado... y la gente se ha ido emocionada". En la sala número ocho del parque del Cementerio de Málaga se celebró ayer el último concierto de Rockberto Tabletom, el hombre que cantaba: "El día que yo me muera, que me echen tres en uno, porque yo me quiero ir sin hacer ruido ninguno". Sigamos en las nubes.

 

Luto en el mundo de la música

Fallece Rockberto, líder de Tabletom

Roberto González ha muerto a las cuatro de esta madrugada tras una recaída por la que tuvo que ser ingresado ayer tarde en la UCI

 

DIARIO SUR - 12.06.11 - 13:26

Roberto González Vázquez, 'Rockberto' para los amantes del rock, ha fallecido a las cuatro de esta madrugada tras ser ingresado ayer tarde en la UCI ante un agravamiento de su estado de salud, "una crisis que no pudo superar", según ha confirmado a SUR.es el representante del cantante, Javier Lumbreras.

El líder de Tabletom, de 60 años, había experimentado una notable mejoría en los últimos días. Una evolución que sorprendió tanto a su círculo más próximo como a los médicos, y que le llevó a abandonar Cuidados Intensivos y pasar a planta el pasado 8 de junio.

Rockberto ingresaba en la UCI del Hospital Clínico el pasado 26 de mayo con una insuficiencia respiratoria grave que le provocó un desvanecimiento. El cantante, según señalaba su representante en aquellos momentos, sufría "múltiples complicaciones", fallos respiratorios e infecciones, que se sumaban a un corazón ya debilitado.

Un precario estado de salud que obligó a suspender el concierto que la veterana banda tenía previsto ofrecer el 4 de junio en la Sala París 15 de la capital. Con la presencia de artistas de la escena musical malagueña, la actuación pretendía ser un homenaje a los 35 años sobre los escenarios de Tabletom y el inicio de una minigira de despedida del grupo -conscientes de la delicada situación de Rockberto- por distintos puntos de España.

A pesar de su sorprendente mejoría, Javier Lumbreras ha apuntado esta mañana que se temían lo peor y "aunque se hubiera recuperado, iba a necesitar asistencia diaria", ha señalado. Y es que los más allegados a Rockberto tenían asumido que este nuevo golpe en su delicado estado de salud iba a mermar la calidad de vida del cantante, hasta el punto de que era posible que necesitara una bombona de oxígeno para poder respirar, ya que la insuficiencia respiratoria grave que lo llevó hasta el hospital era el resultado de una enfermedad previa en los bronquios que tenía muy limitado al cantante.

Son muchos los artistas y amigos de Rockberto que están acercándose hasta el Parque Cementerio de San Gabriel en Málaga para darle el último adiós. Según ha adelantado Javier Lumbreras a SUR.es, a las 17.00 horas está previsto que sus compañeros de Tabletom, Pedro Ramírez 'Perico' y Pepillo Ramírez, toquen la guitarra y la flauta en una actuación íntima e improvisada en el mismo parque cementerio con el que se pretende rendir homenaje al líder del grupo.

 
 

 LA OPINIÓN

Adiós a Rockberto, el profeta de la Málaga libérrima

El cantante de Tabletom falleció ayer a los 60 años tras varios días hospitalizado por problemas respiratorios.

 
 

VÍCTOR A. GÓMEZ. MÁLAGA

«El día que yo me muera que me echen 3 en 1 porque yo me quiero ir sin hacer ruido ninguno». Lo declaró en una entrevista a Pepe Zapata no hace mucho Rockberto, el cantante de Tabletom; uno de esos chispazos de genio que argumentan por qué tanta pasión y devoción por la figura de un espíritu libre, destartalado, irresponsable y surrealista para muchos. Pero ayer murió e hizo mucho ruido. La Málaga libérrima –libertaria, dirán algunos– y la subterránea, la que sale de noche y se oculta del sol, la excéntrica y la desastrada, la jipi y la pirata, se ha quedado sin su profeta. El vocalista falleció a los 60 años la madrugada del sábado en el Hospital Clínico tras varias semanas de lucha contra unos severos problemas respiratorios pero, en el fondo, contra una vida de libertad y sin retrovisor, la que él mismo siempre quiso llevar y la que le inspiró unas coplas, como a él le gustaba llamar a sus canciones, que siempre, quizás ahora más que nunca, han estado en las nubes.

Y eso que parecía que iba a salir de ésta: la semana pasada, Rockberto abandonó la Unidad de Cuidados Intensivos y no dejaba de pedirles cigarritos a todos los amigos que le visitaban. Parecía que iba a restablecerse –en la medida de sus posibilidades: «Roberto siempre ha estado igual de pasao, o sea, hecho polvo», resumió una vez Perico, uno de los dos hermanos Ramírez que han tratado de mantener en pie musical y personalmente al cantante durante más de tres décadas–, como lo logró tras otro susto por su salud hace dos años. Pero no ha sido así.


Esencia

Roberto González Vázquez ponía en su DNI. Nació en la calle Cotrina, en el malagueñísimo barrio de La Trinidad, y desde siempre fue a la suya, hasta convertirse, como gustaba de definirse, en «un poeta que no sabe escribir y un músico que no sabe de música», alma de un grupo que lo mismo hacía un homenaje a Emilio El Moro que trufaba sus partituras de pasajes instrumentales de rock progresivo o freak, tipo King Crimson y Zappa. Rockberto se pasó buena parte de los 70 viviendo en una comuna, donde aprendió las lecciones que pondría en práctica el resto de su vida. ¿El último hippy, como le están llamando algunos? Puede ser: «No compren el disco de Tabletom, que lo pirateen. No hay en el mundo dinero para comprar los quereres ni el arte verdadero. Nosotros damos el arte y tú ya me corresponderás con lo que puedas, con una barra de pan si eres panadero, por ejemplo», respondió una vez a un periodista jerezano –por cierto, el reportero le pidió un saludo para Jerez, y Rockberto improvisó: «Un saludo para Jerez, porque yo tengo los riñones al jerez, y no me los pongo del revés, porque no puede ser»–. Por eso, muchos recordaban ayer cómo el cantante a veces pedía «buchitos» de cerveza a los que daban cuenta de una birra en un parque. Así veía él la vida.

Y quizás también por eso nunca llegó al éxito absoluto y se quedó con el prestigio y la devoción que se les profesa a los talentos casi secretos. Especialmente en su ciudad, porque muy pocas veces una banda, una persona, resume la esencia de una ciudad y de sus habitantes. Pero Rockberto y sus Tabletom lo hicieron, porque como ellos, muy pocos; aunque parecidos, bastantes: Extremoduro o Marea, entre muchos grupos que se acercaron al culto de Tabletom para terminar facturando carreras más provechosas en lo comercial, son discípulos rockbertianos hasta la médula.

Pero los de Málaga siempre caminaron en su propia acera: empezaron, bajo el amparo del productor Ricardo Pachón, grabando en los estudios donde registraban Julio Iglesias o Rocío Jurado, para terminar, por no hacer concesiones... «Sin comernos un rosco, musicalmente hablando. Parece que somos muy famosos y en realidad... Siempre estamos luchando para poder tocar en Málaga», resumió Perico para La Opinión hace unos años, con motivo del trigésimo aniversario de la banda. Aunque Rockberto siempre lo vio de otra forma: «¿El mejor recuerdo de la historia de Tabletom? Pues cuando tú estás muy bien, todo suena muy bien y la gente está muy bien y se pone muy bien. Como ha habido momentos de ésos digo que hemos conquistado el mundo, pero desde Málaga».

Es una lástima que el vocalista no haya podido asistir al macrohomenaje que se le estaba preparando. Por un lado, el 4 de junio tenía previsto ofrecer un concierto con amigos y colaboraciones –para convertirse en DVD– como inicio de su gira de despedida; de otro, poco le ha faltado para ver cómo una rue de Málaga terminará llamándose Calle Tabletom, a propuesta de IU aprobada en pleno. Y también es una pena que no haya podido asistir al estreno de Todos somos estrellas, un documental sobre la banda malagueña a punto de terminar su montaje. Salvador Marina, uno de los productores, ayer apenas podía hablar: «Este trabajo ha sido y está siendo algo complicado, porque resumir en hora y media tantos años de música, tantas personas y con Rockberto en el centro de ese universo... Lo que queremos es ofrecer las lecciones de Rockberto, que siempre se tomó las cosas lejos de la fama y del éxito, que vivió y creó de una forma muy especial. Perdone, no puedo hablar más, no me puedo enrollar más». Marina estaba en Parcemasa  y acababa de ver y oír a Perico Ramírez tocándole a la guitarra una coplilla a su difunto amigo y colaborador.

 

 

UN BUSTO DESGREÑADO Y BARBUDO EN HONOR A ROCKBERTO.

F.J.F   MÁLAGA, 27/11/2013

Gracias a la aportación de sus amigos, el cantante de Tabletom cuenta con una escultura en uno de sus lugares favoritos, la plaza San Pedro Alcántara.

Puede que lo de ser un personaje ilustre no fuera con Rockberto, el desgreñado, barbudo y ante todo carismático líder del grupo malagueño Tabletom, pero sus amigos han querido homenajearlo con un busto que han situado en uno de sus lugares favoritos, la plaza San Pedro Alcántara.

La obra, de 59 centímetros de alto por 32 de ancho, está firmada por el escultor Víctor Carrasco, que ha trabajado de forma altruista junto con los compañeros del cantante, que han aportado los beneficios de una serie de conciertos para sufragar los gastos de fundición.

Por su parte, la Gerencia Municipal de Urbanismo ha habilitado un pedestal de hormigón abujardado, con una altura de 1,20 metros, sobre el que ha sido colocado el busto de bronce en homenaje a Rockberto, fallecido en el año 2011.

A la inauguración han asistido el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, el concejal de Cultura, Turismo y Deporte, Damián Caneda, además de amigos y seguidores del emblemático roquero.

Un busto desgreñado y barbudo en honor a Rockberto

El busto ha sido realizado por el escultor Víctor Carrasco

Rockberto empezó a mediados de los años 60 sus primeros experimentos musicales, que fructificaron con el nacimiento de la banda Tabletom, que supuso un hito en la escena independiente malagueña y arrastró a lo largo de las décadas a una legión de seguidores incondicionales.

Pese a su marcha en 1973 a Holanda tras casarse con una holandesa, de donde regresó un año después, el grupo malagueño se ha mantenido activo desde su creación con diversos altibajos y en los años 80 sobrevivió incluso de forma independiente, creando una productora propia.

En 1985 Tabletom se disolvió durante algunos años, en los que Rockberto no abandonó la primera línea musical, aliándose en este tiempo con los hermanos Perico y Pepillo Ramírez, con los que en 1990 retomaría el nombre original del grupo. Debido a su delicado estado de salud, en el año 2011 el cantante planteó la posibilidad de hacer una gira de despedida y disolver la banda, aunque falleció sin poder cumplir su deseo.