A TI, NIÑO DE MI GENERACIÓN

La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir. Teníamos que hacer "dos horas de digestión" para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta que comulgábamos en la misa.

 

 

Nos curaban las anginas con papel de estraza con aceite caliente, los resfriados embadurnándonos de Vicks-vaporub (se frota y basta), nos purgaban con agua de carabaña y  con aceite de ricino y nos ponían lavativas para el estomago sucio.

 
 

   
 

No teníamos parques infantiles y cuando los había, los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver quien era el más bestia. Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y usábamos las suelas de los zapatos para frenar. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaba con mercromina y unos puntos en 'el puesto de socorro'.

Nuestros petardos eran los 'mistos de cachondeo', que para que hicieran mas estruendo, los introducíamos en una lata y las ingenuas 'bombitas' de escasa potencia, que venían mezcladas con serrín y envueltas en papel de seda.

 
 

Hacíamos espadas con palos y 'escudos' de cartón para pelearnos jugando a los 'romanos'. Usábamos los 'canutos de caña' como cerbatanas y disparábamos las almecinas y los chorlitos. Nos "esmorrabamos" unos a otros y terminábamos perdonándonos.  
Jugábamos a 'chichimonete' (chichiribiqui) y a 'pico, zorro o teine' y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos.    
 

Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, al pilla pilla, al escondite, a las canicas, a la una la mula, al trompo..., en fin, tecnología punta.

No me explico como podíamos vivir sin Game boys, Play Stations, ni juegos de ordenador. Eso si, cuando queríamos ver dibujos animados, poníamos el CINE-NIC.

'Embarcamos' mil pelotas de goma. El que tenía un balón de fútbol era un privilegiado. Además eran de 'cuero' y generalmente estaban deshinchados. No teníamos tantos campos de fútbol y para que hablar de las 'equipaciones'. 

Construíamos nuestras propias cometas con cañas y papel de periódico y las hacíamos volar con cierto éxito. Y las niñas jugaban con las pelotas verdes que regalaban los zapatos 'Gorila' a aquello de : 'Hombrito, codito, cadera, rodilla y puntera, pico picante, para atrás para alante, la chocolatera, la media vuelta y la vuelta entera'
 Y a la rayuela, también llamada el giso (o siriguiso). Ingenuas eran.

Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo. Compartíamos botellas de agua con regaliz o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos  cuando se encendían las luces de la calle y nuestras madres la emprendían a 'alpargatazos' con nosotros, por llegar tarde. Nadie podía localizarnos. No había móviles.

Mascábamos chicle con 'todo el azúcar'.En aquella época destacaban las historietas de BAZOOKA JOE, que venían en los chicles BAZOOKA.

Clickea en la miniatura, para ver la historieta ampliada.

   

 Y no disponíamos de 'Petit Suisses' ni de yogourths de fruta 'triturada' o a 'trozos'. Sin embargo tomábamos leche en polvo. No había Phoskitos ni Tigretones, ni MCDonalds ni Burriquins, ni pizzas ni 'kebabs'. Lo que se llevaba era una buena barra de pan con calamares fritos y con mucha sal. pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. 

Nuestras madres nos 'endiñaban' cada día un vaso de vino quinado SANSÓN o SAN CLEMENTE con un huevo crudo, para que tuviéramos ganas de comer.

 Y nos comíamos enormes bocadillos de mortadela. Y andábamos como locos detrás de un pastel o del buen chocolate Nestlé, para coleccionar los cromos que pegábamos en los álbumes con 'gacheta' de agua y harina..

 
 
Nos pegábamos los piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con agua, jabón, zeta zeta y vinagre y martirizándonos con la 'liendrera'.
Y no teníamos bañeras ni platos de ducha. Este era nuestro cuarto de baño
 
 

 
Nos fabricábamos nuestros propios tirachinas, que manejábamos con manos expertas, acabando con las pocas bombillas del barrio. Íbamos a cazar lagartijas, ranas y pájaros con la "escopeta de perdigones", antes de ser mayores de edad, sin licencia de armas y sin adultos que nos acompañaran.  
 
 

Nuestros libros para estudiar eran enormemente 'aburridos' y no teníamos ningún 'rotring' que llevarnos a las manos. En el bachillerato teníamos que estudiar Latín, Formación del Espíritu Nacional y el Catecismo de pe a pa.

 Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso... y encima nos hacían 'revalidas'.

 
 
 

Veraneábamos durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar ISDIN 15, sin clases de vela, de paddle o de minigolf, pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con 'potera'. 

No teníamos colchonetas hinchables para flotar en el mar, nos apañábamos con las cámaras 'empepinadas' de algún coche o camión, que llevábamos 'rodando' a la playa.

 

Intentábamos ligar con las niñas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un chat diciendo okis, sip, asias, tkm, muakis y otras chorradas".  Luego cuando fuimos unos jovenzuelos en edad de merecer íbamos a los bares a jugar a los 'flipers' y a escuchar los discos de vinilo en las radiogramolas y organizábamos aquellos pedazos de guateques con aquellas mismas niñas con las que jugábamos a 'las prendecitas' y que terminaron siendo nuestras novias.

Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: Andábamos en bicicleta, hacíamos auto-stop y algunos más tarde en moto sin casco, sin papeles y sin matrícula. 
 

Viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de 10 y de 12 horas con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista.

Tuvimos privaciones y libertades, fracasos y éxitos, desparpajo y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello y la mayoría de las veces hasta a superarlo.

No te extrañe, niño de mi generación, que ahora los niños salgan 'apamplaos'.  Si tú eres de los de antes...  ¡Enhorabuena, superviviente!

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