Orquestina LOS CLAVELES

1958

 

Aurelio, Abel, Eliseo y Ausencio 

 

 Ellos son los fundadores de la orquesta que una vez tuvo el pueblo y que llevó mucha alegría por toda la comarca.
De izquierda a derecha: Aurelio, Abel, Eliseo y Ausencio.
Despues de ellos, otros se fueron añadiendo a medida que unos salían y otros entraban, hasta su disolución
Si os fijais los panfletos los hacia la librería de Tejerina de Guardo.
Teneis la historia de esta orquesta en este foro.
Un abrazo para todos, porque pudieron hacer realidad sus inquietudes musicales, a la vez que llevaban el nombre del pueblo por donde pasaban

 

LOS CLAVELES

Hubo una vez en Villalba, al final de los años cincuenta y principios de los sesenta, hasta una orquesta musical llamada “Los Claveles”
Amenizaban los bailes en los días de fiesta, en bodas y otros acontecimientos festivos, y, hasta se iban a los pueblos del entorno, la vega y el páramo porque adquirieron cierta fama y renombre en la comarca.
Definitivamente, a partir de entonces la pandereta, el flautín, la dulzaina y el tamboril pasaron a la historia y nunca más en los bailes de bodas y fiestas volvieron a escucharse.
Ausencio Tomás Fernández San Antolín era hijo de la tía Tomasa y el tío Eulogio había estado en los frailes y le gustaba y sabía mucho de música.
Debió de ver la necesidad o quiso poner en práctica su pasión porque fue el creador del grupo, iniciador y director del mismo.
Compró en León un acordeón moderno y tuvo que pedir ayuda para bajarle al pueblo, ya que pesaba lo suyo y atado con cuerdas entre dos, cada uno de un extremo, lo bajaron al pueblo. Lógicamente, andando.
Familiarizado con el instrumento tuvo su primer contrato en el pueblo de Villapún. Cuatrocientas pesetas más manutención no estaban mal para aquel entonces, luego Saldaña y así, varios más, porque el músico era bueno y la gente quedaba satisfecha. Comenzó a tener demanda y una idea nació en su mente, Crear una orquesta.
Consultó a sus hermanos Abel y Eliseo y decidieron poner en práctica la idea. En principio con el acordeón, la batería y algún instrumento de viento sería bastante.
Compró en Saldaña , de la banda municipal una trompeta y un saxofón de segunda mano y encargaron a Zaragoza una batería y cuando todo estuvo en sus manos se aplicaron al ensayo y decidieron ponerse un nombre antes de salir a tocar por los pueblos..
Había por aquel entonces en Guardo una orquesta llamada “Los Lirios” y más tarde otra que se llamó “El Iris”, parece que los nombres de flores estaban de moda. Así que sin pensarlo mucho la de ellos se llamaría “LOS CLAVELES” y con ese nombre comenzaron sus conciertos y actuaciones por los pueblos en bodas y fiestas..
No debía de ser mala profesión y, como escaseaban las orquestas. El oficio de músicos les daba para vivir bien ya que cobraban un mínimo de 400 pesetas y comida, además del alojamiento si la actuación era de dos días.
Cuando eran las fiestas de los pueblos, por aquel entonces eran los mozos los encargados de la música y quienes la costeaban “a escote” salvo el que daba de comer o alojaba a los músicos, en cuyo caso no cotizaba.
Mucho éxito tuvieron en aquellos años y una vez que Ausencio dejó la orquesta al ir contratado a otro pueblo de León de organista en “Los Claveles” entraron otros mozos con inquietudes musicales y contagiados del éxito de los demás aunque la calidad bajó una vez que el maestro y fundador la abandonó.
Sus piezas tocadas “de oído” eran las populares de entonces. Siendo el grueso de su repertorio los pasodobles que mezclaban con el cha-cha-cha, tango, conga, swing, fox …
No era muy extenso su repertorio por lo que solían repetirlo hasta aburrirse y no solía haber muchos problemas ante las ganas de alegría de la gente por bailar y pasárselo bien.
Las bodas de Luisa y Andrés, de Asunción y Pablín, de Mena y Silvano, de Isabel y Daciano y otras muchas fueron amenizadas por ellos para alegría de novios e invitados y pueblo en general y hasta hubo un tiempo en el pueblo un salón de baile que era de tía Vicenta ( la casa de Encarna y tío Roque actual) .
La orquesta se renovaba y cambiaba de componentes. Unos salían y otros entraban y por ella pasaron.
Esteban Villacorta al acordeón
Javier Salazar a la batería
Exiquio Salazar al acordeón
Aurelio Lobato al saxo y acordeón
Modesto Alonso y puede que alguno más olvidado.
Y lógicamente sus fundadores los tres hermanos Fernández; Ausencio, Abel y Eliseo
Andanzas tuvieron muchas y novias no les faltaban, aunque fuesen de pocos días.
Una de sus últimas aventuras más graciosa fue la siguiente:
Habían sido contratados para las fiestas de Morgovejo y por entonces su lider era Aurelio, ya que era el que más rápido había aprendido y el que más canciones sabía.
Les mandó por delante, diciéndoles que él acudiría más tarde porque tenía un asunto de faldas que por aquel entonces le debía atraer más que la música, una novia o medio novia en el pueblo de Mantinos
-Iros delante que yo iré más tarde – les dijo- no faltaré
Importantes debieron de ser los líos de faldas y mucho más interesantes porque no se presentó después de una larga e impaciente espera. Llegado el momento el resto de los componentes tuvieron que negociar con los mozos y hacerse responsables de la situación. Faltaba un componente y era el que más canciones sabía con lo que su repertorio era más escaso y deberían repetir más de lo habitual las piezas. No les importó a los mozos, porque lo que querían era oírles tocar; que comenzase la fiesta y el baile y a los de la orquesta tampoco mucho, en espera de que Aurelio pudiese aparecer en cualquier momento.
El tiempo era largo, la alegría mucha y…como el repertorio era corto y las piezas musicales parecían breves comenzaron a repetirlas una y otra vez. La gente se fue cansando y comenzó el descontento, que después fue abucheo y más tarde algún que otro objeto voló por el aire.
Así que ante aquella situación y antes de que fuera a mayores, recogieron sus bártulos y pusieron “pies en Polvorosa” sin acordarse de cobrar.
Allí no volverían nunca más. Y fue el principio del fin.
A mediados de los años sesenta la orquesta se disolvió y algunos de sus instrumentos fueron vendidos. Sus componentes, por varios motivos de trabajo, tiempo y demás se fueron dispersando. Tampoco había sabía nueva para renovarse y dejaron de tocar.
Algunos se fueron al extranjero en busca de mejores oportunidades, otros fuera del entorno por los mismos motivos y las tendencias y gustos de la juventud fueron cambiando y haciéndose más exigentes.
Pero aún hoy, guardados con mucho cariño y más recuerdos, en algunos rincones de las casas de algún componente duermen algunos de aquellos instrumentos esperando ser acariciados por aquellas u otras manos y poder llenar el aire de sus notas nostálgicas y alegres.
Yo, tan sólo he querido rendir un pequeño homenaje a aquella orquesta. A los hijos del pueblo que la hicieron posible para que los hijos de sus hijos y los hijos de generaciones venideras de este amado pueblo de Villalba sepan que un día, no muy lejano, por sus calles y en su ambiente se escucharon melodías de unos “locos alegres” de la música que se llamaron “LOS CLAVELES” y eran hijos del pueblo.

   FOTO E INFORMACIÓN EXTRAIDO INTEGRAMENTE DEL FORO: http://www.foro-ciudad.com/palencia/villalba-de-guardo/mensaje-6298536.html