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RICARDO CANTALAPIEDRA

19XX

 

 

Apellidarse Cantalapiedra es un paso decisivo para dedicarse a cantautor. Si además has nacido en la provincia de León allá por 1944, sabes tocar la guitarra y sientes el escozor del gusanillo rebelde, el asunto es simplemente inevitable.

Las carátulas de los primeros discos de Ricardo Cantalapiedra nos muestran el arquetipo del progre: rostro escurrido, bufanda larga, jersey cerrado en coraza de tonos oscuros, querencia a fotografiarse en paisajes arbolados y, por supuesto, varias dioptrías enmarcadas por unas gafas de pasta.

Su evolución personal puede resultar hoy chocante. Primero monaguillo, después seminarista durante seis años, militante en un clandestino Partido Comunista, estudiante de Filosofía y Periodismo, colaborador en parroquias del extrarradio madrileño... Hoy todo eso parece propio de alguien que no tiene las ideas nada claras. En cambio, en la España de los últimos 60 y primeros 70 era algo más o menos habitual. El Concilio Vaticano II había postulado una Iglesia preocupada por lo social y muchos jóvenes de la época vieron el sacerdocio y la vida religiosa como una palanca de cambio en el mundo dictatorial en el que vivían. Los llamados curas obreros contaban con numerosos seguidores entre los jóvenes. Era habitual que en algunas parroquias de las afueras de las grandes ciudades o ligadas a colegios convivieran comunistas y feligreses, frailes y agnósticas y en ellas encontrasen albergue las primeras reuniones sindicales y políticas clandestinas. Como dijo el propio Cantalapiedra: "Más que Dios, unía estar hasta los cojones de Franco". Aquel catolicismo revolucionario y social acabaría desapareciendo en un proceso de derechización que se inicia a finales de los 70 y perdura hasta nuestros días.

Ricardo ya en el seminario compone sus primeras canciones religiosas, pero va a ser a partir de 1967 cuando se traslada a Madrid y va a comenzar a componer algunos de los cantos que durante muchos años hemos cantado en las iglesias, dándose la paradoja de que eran cantados en la misa y censurados por la autoridad competente en los recitales.

Como jugosa anécdota, citar que uno de los muchachos de clase bien que acompañaba a Ricardo en su apostolado musical por las parroquias de Aluche era Julio Iglesias, con el que alguna vez llegó a cantar a dúo. Establecido en Madrid, en 1967, concretamente avecindado en el Colegio Mayor Pío XII, Ricardo inicia una carrera musical que, en principio, resultó un sonoro fracaso. Después, cuando comenzaba a ser conocido, vino la mili. A él le llegó con retraso, pues los seminaristas y curas estaban exentos, pero al salirse del seminario, la patria le reclamó para el servicio de las armas.

Las canciones religiosas de trasfondo pacifista que cantaba Ricardo no pasan desapercibidas. Por esa época se funda el sello Pax, dependiente de la Iglesia Católica y sus fichajes más importantes serán Ricardo Cantalapiedra y José Juan, los únicos artistas del sello que alcanzarán trascendencia y venderán discos, aunque su producción fuese fundamentalmente destinada a las parroquias.

El debut discográfico de Cantalapiedra se produce con una tanda de tres singles, de acento más social que religioso, grabados con acompañamiento orquestal. El primero de ellos será: “Baladas Frente a la Guerra” (Pax, 1968) y el más interesante: “Hojas de Otoño” (Pax, 1968).

Tras el forzoso paréntesis caqui va a grabar bastantes canciones propias para la marca episcopal, destacando dos LP de claro contenido religioso con canciones destinadas fundamentalmente al culto y que dentro de lo que podíamos llamar canción cristiana están entre lo mejor hecho en nuestro país. Se trata de “Salmos de Muerte y Gloria” (Pax, 1971) y “El Profeta” (Pax, 1972). Previamente, había publicado su disco menos conocido:“Once Canciones” (Pax, 1969), que estuvo producido por Manolo Díaz. Esta obra sufrió el azote de la censura, a pesar de venir avalada por el sello obispal. Hasta el punto que en una actuación, el mando de la Guardia Civil se cargó nueve canciones del disco y el bueno de Ricardo tuvo que dar el recital repitiendo una y otra vez los pocos temas escapados de la escabechina del censor.

El por entonces ya agnóstico Ricardo cantó como nadie al Dios de los cristianos, remarcando siempre sus aspectos más terrenales y su vinculación al humilde hombre de a pie. El público de sus recitales era una extraña mezcla de universitarios ácratas, políticos en ciernes y jóvenes religiosos, pero estos actos nunca pasaban desapercibidos a la autoridad competente que consumía los últimos años del franquismo rampante.

En 1973 va a cambiar a un sello comercial al uso para publicar su LP más militante y menos religioso: “De Oca a Oca y Canto Porque me Toca” (Philips, 1973), producido por su viejo compañero de fatigas, Patxi Andión. Seguramente su mejor trabajo, pleno de mordacidad crítica que no deja títere con cabeza en aquella España de los últimos años de la dictadura franquista.

Aún grabaría un postrero LP con el que su nuevo sello discográfico buscaba el improbable objetivo de convertir a Ricardo en un cantautor costumbrista y romántico con canciones de letra light en comparación con anteriores discos. Sería su “En Casa de la Maruja” (Philips, 1975).

Aún continuaría unos años actuando guitarra en ristre, aunque otra vena de Ricardo se iría abriendo paso, la del Cantalapiedra escritor y periodista. Habitual columnista y crítico de El País y otras publicaciones, obtuvo en 2011 el premio Don Quijote al mejor artículo del año. También sus novelas han sido muy apreciadas, destacando títulos como “El Libro Secreto de los Camareros” y “Bestiario Urbano” (Fondo de Cultura Económica de España, 1987). Ha sido guionista para radio y televisión en programas como “Lo que Yo te Diga” del Gran Wyoming.

Si alguien cree que Ricardo se cansó de cantar, está equivocado. De vez en cuando se aparece por los antros de la noche madrileña transmutado en Rocky Bolero para interpretar bellas canciones de amor frustrado entre los vapores del alcohol, que ya el tabaco nos los prohibieron otros censores modernos.

     Julián Molero

Biografía y Discografía bajadas de http://lafonoteca.net/grupos/ricardo-cantalapiedra  . Agradecidos.

 
 

Discografía de Ricardo Cantalapiedra

Larga duración
Once Canciones
1969
Ricardo Cantalapiedra
Pax
Salmos de Muerte y Gloria
1971
Ricardo Cantalapiedra
Pax
El Profeta
1972
Ricardo Cantalapiedra
Pax
De Oca a Oca y Canto Porque me Toca
1973
Ricardo Cantalapiedra
Philips
En Casa de la Maruja
1975
Ricardo Cantalapiedra
Philips
Corta duración
Baladas Frente a la Guerra
1968
Ricardo Cantalapiedra
Pax
Hojas de Otoño
1968
Ricardo Cantalapiedra
Pax
Mi Testimonio
1969
Ricardo Cantalapiedra
Pax
Mis Canciones
1969
Ricardo Cantalapiedra
Pax
Balada de Juan Español
1969
Ricardo Cantalapiedra
Pax
Recopilatorios destacados
Todas sus Grabaciones para Discos Philips
1999
Ricardo Cantalapiedra
Rama Lama